“Trabajé muchas veces de galán, pero mi objetivo nunca
fue serlo. Cumplo ciertos requisitos para seguir en el
mercado”.
“Mi carrera en televisión empezó con una publicidad por
la que me pagaron 100 dólares. Hice de recolector de algodón.
Fui a filmar al Chaco: entre tanto blanco estaba yo, que
era marrón”.
> Nuestro hombre
Juan Palomino
Con 45 años (recién cumplidos), alcanzó
su primer protagónico en cine con Martín Fierro, ave solitaria y pronto estará al aire
en Amas de casa desesperadas. El galán más moreno de la tevé local es versátil, talentoso y también solidario. Pero chicas, no se hagan ilusiones, porque está casado.
Juan Palomino es tímido. Se toma con naturalidad
que hombres y mujeres se den vuelta para mirarlo, pero cuando se
habla de su atractivo hasta llega a sonrojarse. Se le sospecha un
carácter fuerte, aunque es accesible con todo el mundo. Autoproclama
su desinterés por la moda, a la vez que sufre de coquetería
y lo demuestra durante la producción de fotos: resultados
a la vista. Después de agonizar su paso por Sálvame
María (la novela con Andrea del Boca), el morocho se toma
revancha con un 2006 bien arriba. Protagonizó en cine Martín
Fierro, ave solitaria y pronto llega a la pantalla del 13 en la
versión local de Amas de casa desesperadas, donde interpreta
al personaje que en la serie original hace Paul Young (el sospechoso
pretendiente de Teri Hatcher). “Empiezan las preguntas”,
se ataja jocosamente cuando ve el grabador y, con una sonrisa amplia
(hoyuelo incluido), se dispone a contestar.
-Naciste en La Plata, creciste en Perú y te hiciste actor
en Capital. ¿De dónde sos?
-Me siento de Perú, de Argentina y soy del continente. -De chico eras tímido, ¿lo superaste?
-Vine de Cuzco a los 16 años y me costó adaptarme.
La forma de hablar y el color de la piel no ayudaban. Lo que me
permitió relacionarme con la gente fue el teatro. A medida
que fue pasando el tiempo me pude olvidar de algunos detalles que
en la adolescencia me perturbaban. -¿Como cuáles? -Me imaginaba que en Argentina no había actores
morenos. -O suelen quedar encasillados en un tipo de rol, ¿no? -Yo, de hecho, he transitado indios, gauchos, gitanos,
narcotraficantes... ¡Siempre chicos malos! -¿Imaginaste que terminarías de galán? -Para nada. Mi carrera en televisión empezó
con una publicidad por la que me pagaron 100 dólares. Hice
de recolector de algodón. Fui a filmar al Chaco: entre tanto
blanco estaba yo, que era marrón (risas). -¿Y hubieras pensado que ibas a ser un galán
verdadero? -No, ya te dije: Nunca. -Pero no sólo en la tele... -¿En la vida real? ¡Es que no lo soy! -Mal no te va... -¿En qué sentido? Sentimentalmente, tengo
a mi mujer y a mis hijos. Pero no entiendo la pregunta. -Que no te ha ido mal con las mujeres... -Siempre me enamoré y tuve novias, sí. -¿Sos el único galán morocho de la
tevé argentina? -No, pero sí me siento como un referente para otros
actores... de mi color (risas). -Capitalizaste a tu favor lo que en un principio te jugó
en contra. -Pero porque me permite usar mi posición para hacer
algo por los demás. Por ejemplo, siendo vocero de los que
no tienen posibilidad de hacerse oír. -Como con el problema de los sueldos en Sálvame María,
que hiciste paro... -Ahí estuvo metido el sindicato. Yo, lo que hice,
fue intentar que le paguen a la gente de San Luis. Nada más.
-¿Se puede mantener una actitud de lucha trabajando
en tevé? -Hasta ahora, sí. Todos deberían hacer algo,
pero muchos ¡ups! esquivan el bulto. El desinterés
es un signo de estos tiempos, pero yo, contra la impunidad, siempre
pongo el pecho. -¿Esta actitud te salva de la frivolidad de la televisión?
-Trabajé muchas veces de galán, pero mi objetivo
nunca fue serlo. Cumplo ciertos requisitos para seguir en el mercado.
Yo elegí ser actor, eso quiere decir que voy a contar historias.
Puede suceder en el teatro, en la radio, en una fábrica recuperada,
en el cine o en la televisión. No me preocupa dónde.
-¿Cómo van las grabaciones de Amas de casa
desesperadas? -Estoy contento. La historia está muy buena: es
como una telenovela, pero con otro nivel. -Habiendo visto la serie original, ¿qué personaje
esperabas? -Me encanta el que me tocó, aunque imaginaba que
me iban a dar el de Solís, que allá es un latino y
hace de marido de Eva Longoria. Acá lo hace Martín
Seefeld y me parece mejor, porque está bueno marcar la diferencia
con el producto norteamericano. -Al final, vos tenés más prejuicios que los
que te contratan... -Sí, ¿no?. Igual, ojo, soy un morocho que
hace de plomero y tendré que mostrar la raya de la cola al
agacharme (risas).
-Daniela Pasik.
FOTOS: SILVIA BORDONI. PRODUCCIÓN: CINTIA PALACIO. | AGRADECIMIENTOS: PABELLÓN IV, DEBER SER, EL CID, TOMBOLINI, RICKY SARKANY Y BOATING.